Noticias: Creer en los Reyes Magos, ¿Porque no?
Imaginen que un día les para por la calle un apuesto joven que asegura ser hijo de Luca Cordero di Montezemolo, el patrón de Ferrari. Le acaban de robar y necesita ayuda. Su aspecto es impecable. Sus modales, insuperables. Y su historia, tan creíble que, en los últimos dos meses, como mínimo 15 personas picaron y le ayudaron en Barcelona. A todas les estafó. Algunas le prestaron hasta 4.000 euros.
Luca y Danilo Rippa, dos hermanos napolitanos de 22 y 28 años, llevan desde el 2004 (que se sepa) cruzándose por medio mundo con buenas personas a las que estafan sin miramientos. Las primeras estafas documentadas datan de noviembre del 2004 en New Haven (Connecticut, EEUU). Y tantas fueron sus fechorías en aquel país que el FBI dictó una orden internacional alertando de las actividades delictivas de los dos vándalos.
En octubre, tras estafar en Australia, Inglaterra y Noruega, por citar algunos países, los hermanos Rippa recayeron en Barcelona. Se instalaron en un piso de alquiler de Castelldefels (Baix Llobregat) y eligieron Sarrià-Sant Gervasi para buscar a sus víctimas.
El cuento que los Rippa interpretan con extraordinario dramatismo y realismo siempre es el mismo, aunque modifican algunos detalles. A Pablo, un publicista valenciano de 27 años que vive y trabaja en Barcelona, su buena fe le costó 3.000 euros. Sucedió el 17 de octubre. Al salir de trabajar, un joven detuvo su coche a su altura y le pidió la dirección de la embajada italiana. "Estaba muy angustiado. Me contó que la noche anterior había conocido a una cubana en la sala Bikini y que, al despertar en el hotel, ella le había desplumado", recordó ayer a este diario.
Pablo, que habla italiano, tranquilizó al joven y aceptó subir al coche para ayudarlo. "Contarlo ahora es fácil y la gente puede pensar que soy tonto, pero la credibilidad que me dio fue absoluta". Luca le dijo que era hijo del patrón de Ferrari. Y le mostró fotos de su móvil con varios de sus coches. Necesitaba dinero para liquidar el coche alquilado y debía volar a Los Ángeles. Tenía que pagar las tasas de la ropa que había utilizado para un desfile que había organizado en Barcelona. Como prueba de buena fe, le regaló varias chaquetas de Armani. Es más, Luca telefoneó a su padre y Pablo habló con el presunto patrón de la escudería italiana. "Hubo un momento en que mi madre me telefoneó, le conté que estaba ayudando a un joven y me advirtió de que tuviera cuidado, que yo era demasiado bueno y que podrían engañarme. Pero lo peor es que luego llamó mi padre, se puso Luca y mi padre también se lo creyó".
En cuanto Pablo se quedó solo, empezó a sospechar que le habían timado. Descubrió que las chaquetas que le había regalado Luca llevaban una etiqueta falsificada. Se fue directo a la comisaría.
Otras 14 personas, como mínimo, fueron timadas en Barcelona. Están en libertad y siguen buscando a buena gente.


































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