Ese detalle, que la fiesta se financie con el dinero que los católicos, por vía fiscal, entregan voluntariamente a la Iglesia, es lo que ha causado estupor entre los alemanes. Parece que cuando el Papa le preguntó a su hermano cómo deseaba festejar su cumpleaños, este, que había dirigido durante décadas el célebre coro de niños de la catedral de Ratisbona, le dijo que se daría por bien servido con un concierto de Mozart bajo los frescos de Miguel Ángel. Y el Papa (tal vez, tal vez ahora se arrepiente) le dijo que sí. La vía para satisfacer los deseos de monseñor Georg Ratzinger, que en enero cumplirá 85 años, pasa por el Obispado de Ratisbona, que pagará el traslado de 127 músicos a Roma (90 desde Alemania y 37 desde Austria). La factura, de 100.000 euros, la pagan los fieles.
Escuche una vez en la radio, esta frase "Donde más creyentes hay por metro cuadrado, es en el Vaticano".
Creo, que ya se porque, porque allí se vive muy bien, aun en tiempo de crisis.
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